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¡¡Uh, ese fic es tuyo!! (Yo lo estaba leyendo en "la otra parte" xD)
Pues... nada, el fic me gusta bastante. ¡Ah, bueno! Es mi oportunidad (?) para decir que Rebecca me da miedo y que, al mismo tiempo, me produce una extraña ternura /lol xD jaja, a ver qué sucede al final con Elisa e.e espero que lo continúes.
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. . Mapache 's love |
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29/01/2012, 12:33
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Hola (: gracias por compartir tu escrito con nosotros. Sólo vengo a recordarte que debes registrarlo acá Reglas de los Fics ✔ [Registro] Actualizado 04/01 - Foros Dz
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![]() chioandannie
______________9310♥ «let's make the ✄ [!]» yoru☆satur siendo gheimente randoms since '08 iIoRuZziTah&ZzAtTuRR4EVEER jUjUP |
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29/01/2012, 14:10
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¡¡Uh, ese fic es tuyo!! (Yo lo estaba leyendo en "la otra parte" xD) Pues... nada, el fic me gusta bastante. ¡Ah, bueno! Es mi oportunidad (?) para decir que Rebecca me da miedo y que, al mismo tiempo, me produce una extraña ternura /lol xD jaja, a ver qué sucede al final con Elisa e.e espero que lo continúes. Gracias! & espero continúes leyendolo :'D
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Original yuri fic en proceso! [MA] PinkieÐash♥ is 20%cooler! Twixie♥ is a magical love .:*・°☆
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29/01/2012, 21:55
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Verdaderamente interesante. Me da lastima que Rebeca no sepa amar, pero tengo la corazonada de que Elisa sera mas que un jugete. Espero Conti ^^
Para l@s lectores/as: Esto fue mi introducción para empezar con la verdadera trama que se trae la historia y si no quieren dejar un comentario (pero sería bueno para saber si les va gustando o no, el chiste es que les guste a ustedes) está bien, seguiré con la historia de todas formas. . .pero dependiendo de todo será la rapidez de cada actualización ^^ sin más que decir, espero les agrade la actualización.
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04/02/2012, 02:50
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*o* actualizaste!!
Nunca pensé que alguien de aquí lo tuviera visto "allá" xD pues si aun no lo terminas te recomiendo mejor esperar este, es mejor y tendrá un final de verdad (el otro tuvo un final muy rápido :I) y no eres la única que opina eso sobre Rebecca, aunque me gustaría saber que es lo que tiene de tierna (?) que yo no se lo veo mucho lol & lo más importante...¡¡muchas gracias por leerlo!! *w* espero lo sigas leyendo :3 Gracias! & espero continúes leyendolo :'D Jajaja, Rebecca es sicópatamente tierna... es decir, ama a Elisa (?) de una forma demente, supongo que tiene cierto encanto :c no sé. Y la verdad, me encantaría que la pequeña Azard amase a Rebe, es decir, que no sólo fuera sepso y sepso again & more e,e (sólo es un deseo frustrado, no te preocupes lol) Uh, ¿ya te dije que odio con mi alma a Darius? :B En fin, me gusta mucho como llevas la historia :E Así que... espero el siguiente capítulo BD
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. . Mapache 's love |
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06/02/2012, 20:41
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Agradezco de antemano a toda persona que lo lea. Acá la continuación~
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16/02/2012, 06:11
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Que buen capitulo, tal vez Iris y Elissa desarrollen algo mas si es que Rebecca sigue tan fria como siempre. Conti ><. Ah si y como le das nombres a los spoilers o.o?
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18/02/2012, 17:56
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Que buen capitulo, tal vez Iris y Elissa desarrollen algo mas si es que Rebecca sigue tan fria como siempre. Conti ><. Ah si y como le das nombres a los spoilers o.o?
De esta forma se le da nombre a un spoiler: Código HTML:
[SPOILER="TEXTO"][/SPOILER]
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18/02/2012, 18:41
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Hola nwn. Muy buen fic, gracias por subir algo tan bueno, espero la continuación. Nos leemos n.n/
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Bebe uno su dolor y se siente , en cierto modo, embriagado. Y entonces ya no es dolor, es como una nueva naturaleza Era de noche, caía la lluvia, y al caer era lluvia, pero una vez caída, era sangre- Edgar Allan Poe. ![]() |
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19/02/2012, 02:49
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Reseña:
Elisa Azard es una alumna becada en el instituto "Diamond Blade" y a pesar de que dicha beca es del 90% su familia no está segura de poder pagar más de un semestre o dos por lo que ella intentará conseguir una del 100%. Pareciera que el destino le dio su oportunidad conociendo a la hija del director con quien hará un acuerdo algo extraño a cambio de lo que quiere.
¿Aprovechara la oportunidad o la dejara ir?, ¿podrá mantener el acuerdo hasta el final o se arrepentirá?
Sin más, eh aquí el primer capitulo:
Un instituto de millonarios con un 6% de alumnos becados de los cuales la mayoría fue y es víctima de la más cruel chica que pudiera estudiar en aquella institución o al menos así es como la catalogan ellos.
Rebecca Blade Delancey, una de las alumnas más temidas y a la vez amadas que el instituto “Diamond Blade” pudiera tener. Todos guardaban respeto ante la chica de cabellera castaña clara, ondulada y larga a la altura de su cintura, ojos grises y con una sana figura atlética. Siendo de su familia la institución podía hacer casi cualquier cosa sin recibir castigo alguno por parte de los profesores pero prefiere acoplarse a las reglas y no actuar como una niñita mimada. Cabe destacar que había “jugado” con más de un alumno, poseía una gran colección de personas a las que mandaba y mantenía a su merced gracias a las recompensas que les daba e incluso tenía para jugar en la cama y a la hora de la ducha pero ellas llegaban solas por lo que no gastaba en sus servicios pues quien las dejaba satisfechas era ella por lo que había saboreado el cuerpo de ricas y pobres. Ella es popular entre los alumnos de primero de secundaria a sexto semestre de preparatoria y tenía una gran cantidad de personas con las cuales convivía. Es un misterio saber cómo mantiene en secreto su sucio hobbie de las personas que no son confiables y el cómo lo saben únicamente las que lo son, sea del grado que sea.
El instituto se encuentra en fechas de admisión para nuevos alumnos en todos sus niveles educativos y ese día era la llegada de los alumnos de primer, tercer y quinto semestre de preparatoria a los cuales se les haría un tour y asignarían habitaciones para los alumnos que aparte de estudiar en Diamond Blade, vivirían en las instituciones mientras que otros volverían a casa y sólo irían a tomar sus clases, obvio esta que los padres son quienes deciden tales cosas.
Rebecca decidió ir en busca de una nueva víctima, había un 10% que alguno de los nuevos sea becado y así recorriendo los pasillos intentaba encontrar alguno que la atrajera para lo que deseaba; este año le apetecía algo así como una sirvienta que aparte de hacer lo que le ordenara fuera bonita para satisfacer sus lascivas necesidades.
Entre la multitud de estudiantes nuevos se encontraba una joven que acaparo el interés de la escuela pues con sus calificaciones le ofrecieron una beca y por dicha o desdicha del presupuesto con el que contaba su familia la beca fue de un 90% sin materiales incluidos por lo que solo estaría un semestre ya que dudaban de si podrían pagar los libros por más de uno. Aquella joven prodigiosa es Elisa Azard, de cabello negro y lacio por debajo de los hombros, de ojos color miel, con una buena complexión; podrá sonar a otra alumna rica del lugar, pero lo único que tiene de “rico” es su apellido. Ella deseaba mucho superarse en ese instituto y salir adelante para que los gastos que haga su familia no se vean hechos en vano pero ¿cómo? si no eran de mucho dinero, no eran pobres pero el material de esa escuela era caro por ofrecerle siempre a los alumnos los mejores libros. Elisa se encontraba en el tour de los nuevos alumnos pero tuvo que ir al baño, supuso que no tardaría demasiado así que no le dijo nada a la profesora que los estaba guiando por la institución.
-Sí que es grande- se decía mientras caminaba entre los pasillos tratando de encontrar el baño.
-Me pregunto cómo serán los baños- noto que estaba cerca de uno y decidió entrar pero estaba distraída de lo que hacía y al momento de entrar choco con alguien que al parecer iba de salida.
-¡Disculpa!- dice la chica de cabellos oscuros sin ver con quien había chocado.
La chica con la que choco se quedo viéndola, analizándola -¿eres nueva, de casualidad la de la beca?-
-Si…- se limito a dar una respuesta corta y precisa para evitar conflictos en sus primeros días, después de todo en ese tipo de lugares los que tienen dinero siempre ganan.
-Me sorprendes…nadie había ganado una beca del 90% en esta escuela- cruzándose de brazos sorprendida.
-Aunque desearía que fuera completa…- con la vista baja respondió sin darse cuenta.
-¿Por qué? no es tan cara la colegiatura si solo pagas el 10%- decía la chica misteriosa del baño mientras salían para hablar mejor en el pasillo.
-Mi familia no es de quien le sobre para pagar tanto…para nosotros es mucho, no tanto la colegiatura sino los libros y el material que me lleguen a pedir, ha de ser caro aquí- estaba dando demasiada información a la persona menos indicada. Hubo silencio hasta que…
-Podría hacer que fuera completa…- una pequeña sonrisa de diversión se dibujo en su rostro.
Elisa la veía escéptica, no podía creer en lo más mínimo que una alumna que apenas acababa de conocer le ofreciera eso ¿le daría el dinero?, ¿se lo pagaría?, ¿qué sería? y fue cuando preguntó -¿cómo?-
-Acepta ser mi juguete personal e incondicional y después negociaremos tu beca- la sonrisa se torno algo malvada y una pequeña risa de superioridad escapó de su boca.
-¿Disculpa?- se ofendió un poco, sabía que tarde o temprano algún rico la trataría así pero no lo esperaba de alguien que decidió entablar una conversación con ella.
-Parece que no sabes con quien estás hablando…-
-Realmente quisiera saberlo-
-Bien, me presentare- la chica de cabellos claros vio a Elisa fijante y dijo: -Rebecca…Rebecca Blade- sin una palabra más, sin una palabra menos dejo paralizada a la chica con quien hablaba.
-Entonces eres… ¿la hija del director y fundador de la escuela, el señor Misael Blade?- se sentía muy nerviosa al saber con quien estuvo negociando esos minutos, una palabra de más y tal vez podría conllevarla a la expulsión.
-Exactamente, y bien ¿acepta mi oferta señorita Azard?-
-¿Cómo sabes mi apellido?-
-Investigue tu expediente, hago eso con todos los becados que suenan…interesantes- Elisa no sabía si sentirse alagada o sentir miedo, se quedo pensando, ella podía ser su pase a quedarse en esa escuela sin tener que pagar un solo centavo.
-En caso de que acepte y después de cierto tiempo decida arrepentirme… ¿sería capaz de hacer que me expulsen?- ese era su único temor.
-No pero no prometo que tu estadía sea muy placentera-
Elisa trago saliva y dijo en un tono serio mientras escondía su temor a la respuesta de la siguiente pregunta: -¿Qué deseas que haga por ti?-
-Como he dicho…mi juguete y mantener un buen promedio para no levantar sospechas… no quiero problemas con mi padre lindura y en caso de que tu promedio baje, nuestro trato se hará nulo por más que no quiera- entrecerrando los ojos y acariciando su mejilla bajando hasta sus labios con el dedo anular, delineando sus labios alejo lentamente su mano, Elisa trago saliva nuevamente y respondió -¿cómo estaré segura de que mantendrás tu palabra?-
-Tengo sangre Delancey correr por mis venas y si no fuera un trato verdadero no te estaría pidiendo mantener un promedio sobresaliente-
-¿Delancey?, ¿acaso la famosa empresaria Diana Delancey es tu madre?
-Exactamente, lo que ella pone de por medio lo cumple-
-Interesante…-
-Bueno, bueno, ¿y cuál es tu decisión chiquilla?- pregunta con una mueca de aburrimiento, nunca había tardado tanto en hacer que alguien aceptara o rechazara un trato con ella.
-…acepto- dijo en un gran suspiro con un tono seco, ese que se escucha cuando sabe que se arrepentirá muy pronto.
-Perfecto- relamió sus labios mientras sonreía con los dientes.
-Pero ¿en qué consiste exactamente ser su “juguete”?- había aceptado algo sin saber lo que tenía que hacer, grave error.
-Ya lo veras muy pronto pequeña, una mínima demostración seria esto…- la acorralo en una esquina solitaria, acariciando su rostro y sonriendo con malicia se acerco lentamente para besarla, dejándola inmóvil. Rebecca se separó triunfante y acaricio el cabello de Elisa.
-Eso es solo el principio- relamiendo sus labios nuevamente, eso hace cuando se siente muy segura y algo le gusta.
No recibió respuesta pues no era necesaria, después de todo estaba dándole una idea de lo que vendría después.
-Si quieres termina tu recorrido pero quiero verte afuera de esa bodega en dos horas, en caso de que no vallas nuestro trato se anula y descuida, haré como si nunca nos hubiéramos conocido- apuntando a una bodega que casualmente estaba cerca.
Nuevamente sin respuesta solo asintió con la cabeza y fue a explorar un poco más la escuela intentando reunirse con los demás, ahora al menos tenía en que pensar.
-Que encantadora, sabe que no puede negarse- Ahora sabe que sin esa beca del 100% era probable que no durara mucho tiempo en esa escuela pero Rebecca haría lo posible por que se quedara después de todo al verla en el expediente se le hacía familiar, le recordaba a alguien aunque solo pudo ver su apellido, el nombre estaba tapado y no podía mover los papeles si no su padre se daría cuenta de que estuvo revisando y casualmente solo expedientes de chicas eran los que revisaba, no quería levantas sospechas.
-Al menos es mujer… no quisiera estar comprometida en este tipo de situación con un hombre, sería peligroso- nerviosa caminaba por los pasillos esperando a que pasaran las dos horas y volver a lo que parecería un camino sin retorno.
En verdad le esperaban muchas cosas a Elisa desde ese encuentro, pagar un 10% junto con los materiales y sólo estudiar un semestre o dos no parecían tan mala idea ahora. Al cabo de una hora y media había tomado su decisión e iba rumbo al lugar acordado, efectivamente, aquella chica estaba esperándola de brazos cruzados aparragada en la pared.
-Perfecto, decidiste venir después de todo- Rebecca abre la puerta de la bodega empujando dentro a la joven completamente asustada.
-¿Eres virgen?- pregunta indiferente Rebecca mientras asegura la puerta. El rostro de su víctima se puso colorado y tan nerviosa que sólo pudo asentir para responder.
-Que linda, hace mucho que no pruebo el cuerpo de una virgen- sonriendo lujuriosamente, eso la hacía desear más su cuerpo. La acorraló contra la pared y le susurró al oído que todo estaría bien para calmar sus nervios, la besa con dulzura y afloja su uniforme para despojarla de todo pedazo de tela que tuviera puesto; la chica de cabello negro contenía sus lagrimas, sus labios temblaban y ella también, se estaba sintiendo despojada de su dignidad pues bastaba ver hasta qué punto tuvo que llegar para poder obtener aquella beca. La bodega era un tanto especial para la mayor ya que se guardaban medicinas y objetos para la clase de gimnasia, Rebecca tenia previamente preparado un afrodisiaco liquido que llevaba en una de las bolsas de su falda, dio final al beso y ordeno que se desvistiera quedándose en ropa interior mientras sacaba el afrodisiaco pero pareciera que aquella chica no tenía la más mínima intención de escapar, en verdad estaba dispuesta a todo por obtener esa beca aunque estaba asustada y sabía que estaba a punto de experimentar su primera vez con una chica, pensaba en todo eso desvistiéndose cuando ve que regresa y le ordena nuevamente que tome lo que había en aquel frasco, estaba a la mitad, era un frasco pequeño, no estaba llena, los afrodisiacos que preparaba eran potentes, no quería volver a esa virgen una torpe necesitada de caricias, besos y adicta sexual por unas horas solamente.
-Deja un poco, no te lo tomes todo- fue consciente de que le aria efecto al instante y más fuerte de lo normal, tomando en cuenta su apariencia. Elisa no replico y tomo de la botella el liquido sabor fresa y ginseng.
-Pero que lencería más sexy utilizas- observando cómo se desnudaba.
-Me avergüenza…- confesó quitándose la falda.
-Lo siento pero tu lencería pide ser alabada-
La menor terminó de desvestirse soportando la penetrante mirada de Rebecca, sentía que con solo verla ya la estaba tocando.
-Modela un poco- ordena Rebecca.
-¿Cómo?-
-Como quieras, sólo quiero que me presumas tu cuerpo- la joven comenzó a hacer poses sexys, a pesar de sus nervios lo estaba haciendo bastante bien.
-Me siento algo rara- dice dejando de modelar. Su cuerpo estaba poniéndose caliente, su rostro se sonrojaba, sus piernas temblaban un poco y las apretaba involuntariamente necesitando rozar su entre pierna.
-Fue más rápido de lo que creí- dice la chica de cabello claro llevándola a un colchón que estaba más al fondo, se abalanzo sobre ella, besando su cuello y acariciando su vientre bajando hacia sus pechos con la lengua, comenzó a besarlos y quitando el sujetador se dispuso a lamerlos y jugar con ellos causando que aquella chica se retorciera, el afrodisiaco estaba por todo su cuerpo, necesitaba caricias más intensas, necesitaba tocarla también, no sabía que le ocurría pero no soporto y acariciaba el trasero de Rebecca la cual se percato de que era hora de subir la intensidad, la abrazo y susurrándole al oído “te are sentir en el cielo pequeña~” bajo rápidamente la mano que tenía en su vientre hacia la entrepierna de ésta, acariciaba por encima de la ropa interior comprobando que estaba algo mojada y justo antes de que bajara sus bragas fue detenida por una mano, la mano izquierda de su víctima la cual tenía los ojos llorosos.
-Sea gentil conmigo...por favor- pedía con la voz algo quebrada.
-No prometo demasiado pero tratare…- nunca espero esa reacción y con menos seguridad se aventuro a frotar su clítoris mientras veía de reojo aquel rostro lloroso con labios temblorosos, labios que formaban una sonrisa involuntaria de placer. Cuando su entrepierna se mojo lo suficiente como para lubricar la zona y no lastimar tanto penetro con dos dedos mientras que se estimulaba sola con la rodilla de la pequeña quien daba unos gemidos de dolor y a la vez pareciera que le encantaba sentir el sexo y fluidos de su violadora en su pierna, trataba de tener cuidado de no lastimarla demasiado y una vez dentro comenzó su labor, metía y sacaba lentamente hasta que los quejidos de dolor se fusionaron con gemidos de placer así que aumento la intensidad, su víctima se aferraba a su espalda con fuerza jadeando y gimiendo. El afrodisiaco también la hacía delirar en sus palabras por lo que suplico por más y más, extasiando a Rebecca. Tenía a la pequeña de piernas abiertas y aferrándose a su espalda pidiendo por más y que no se detuviera, todo parecía perfecto. Lamía y besaba su cuello para acelerar el orgasmo, le susurraba al oído que implorara por más. Elisa llegó a un punto en el que no podía decir nada, tenía su mandíbula apretando los dientes y babeando un poco, su cuerpo sudaba y sintió un calambre recorrer su cuerpo efímeramente justo antes de llegar al clímax y llenar de sus fluidos la mano de quien la estimulo quien mordió su cuello, mordía su cuerpo como marcando lo que era suyo y no pretendía compartir con nadie más, al darse cuenta que le gustaba el dolor estaba enloqueciendo a Elisa con esas caricias que la hacían jadear y gemir de momento. La dejo deseosa, besando sus labios en un rose poco romántico para luego sentarse en el colchón viendo como respiraba agitadamente con el cuerpo algo sudoroso, mojado y con un semblante de satisfacción.
-Ya disfrutaste, fui gentil contigo y te complací como pediste pero ahora yo quiero que me hagas gozar niñita- indicándole con un dedo que viniera, la tenía con piernas y manos en el colchón viéndola, esperando acatar sus ordenes, acaricio su cabello y ordeno que hiciera lo que le plazca con ella, le daría el privilegio de disponer de su cuerpo, la dueña se volvió el juguete de su juguete, nunca había estado antes a merced total de uno, siempre les ordenaba lo que debían de hacer y cómo debían tocarla y en caso de hacer algo mal serian sancionadas, era cierto que solo usaba mujeres para ese tipo de placeres prohibidos, las veía más fáciles de manipular que el manipular las acciones de un hombre. La tomo suavemente de la mandíbula y metió lentamente dos de sus dedos los cuales fueron lamidos en un acto inconsciente, abrió con cuidado su boca y le dio a beber lo que había dejado del afrodisiaco para encenderla más, para ver a que extremo llegaba con dicha dosis.
El cuerpo de Elisa temblaba aun por el orgasmo que había tenido y por el afrodisiaco que estaba haciéndole efecto; Rebecca se quito la ropa permitiendo a su juguete contemplar el cuerpo que tenía enfrente, le sorprendía el tamaño de sus pechos, eran perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, perfectos y listos para devorar. Su mirada parecía ausente, toda su razón se había desplomado, su cuerpo era el que la dirigía ahora mismo y lo que pedía era probar cuanto antes esos pechos de tez blanca y piel suave.
-Aprovecha antes de que me arrepienta- exclamó Rebecca.
-Como usted diga- su tono fue de gozo y sus manos actuaron enseguida masajeando los pechos perfectos y suaves que tenía enfrente. Extasiada del momento decidió comenzar a probar los perfectos pechos que masajeaban sus manos, no sabía qué hacer con exactitud así que lamia algo apenada y mordía en momentos, esas débiles mordiditas en los pechos hacían jadear a la superior pues no estaba acostumbrada a mordidas que no fueran más que en el cuello, nunca dejo versé débil ante una víctima y si llegaban a morder ocultaba su gozo. Rodeo su cuello sintiendo más detenidamente su piel, lo acariciaba indicándole que iba por buen camino. La joven Delancey no soporto por mucho y pidió que fuera más allá pero la otra no lo capto.
-Sólo tócame aquí- dirigió la mano de aquella extasiada chica hacia su caliente sexo.
-Esta algo…caliente- su comentario fue inocente y enterneció de cierta forma el momento, sintiendo la mojada y caliente intimidad de Rebecca por sobre la ropa interior despertaba su curiosidad, nunca se había tocado a ella misma por eso le pareció interesante de una forma extraña.
-Está caliente porque quiere que lo mimes- seduciéndola con la voz y un rostro sonrojado que excitaba más a Elisa la cual empezó acariciando lentamente sobre la ropa interior, la textura era como estar tocando algo viscoso. Cuando sus finas bragas se humedecieron demasiado comenzó a quitárselas; más apenada volvió a tocar, la textura era diferente, era suave y húmedo. Tragó saliva y empezar a penetrar con un dedo, luego con dos y finalmente con tres tratando de hallar el punto perfecto en donde debería estimularla, podía oír sus jadeos pero ningún gemido hasta que empezó a hacerlo fuertemente tratando de no lastimarla, se oían más intensos aquellos jadeos pero al tocar cierto punto Rebecca no pudo evitar soltar el gemido más placentero de su vida.
-Con que acá le gusta…- con ese tipo de caricias aunque intensas sabía que no lograría hacerla acabar pronto, trago saliva nuevamente y se acerco al oído de la superior dando un pequeño mordisco al lóbulo, recostándola y bajando sigilosamente, Rebecca solo podía sentir su respiración que pasaba por todo su cuerpo, un escalofrió la recorrió de pies a cabeza al sentirla cerca de su intimidad, guardo silencio y espero a que la otra actuara.
-Nunca he hecho esto antes pero…- se aventuro a lamer el punto que proporcionaba más placer a su violadora, lamia como si fuera un dulce y con curiosidad, besaba con delicadeza, parecía una experta del oral, penetraba aquel lugar con su lengua puesto que el sabor no era desagradable sólo algo salado, hacia un poco de ruido por los fluidos pero era opacado por los gemidos y jadeos, Rebecca había hecho que más de una le aplicara orales pero todas eran demasiado torpes que apenas lograban hacerlo bien como para que se disfrutara pero Elisa, ella le provocaba sensaciones que nunca pensó experimentar en un acto sin amor y únicamente llevado a cabo por el deseo, ella le ponía ternura sin saberlo.
-Pareces toda una experta- alcanzo a decir aferrada fuertemente al colchón, no recordaba cuando fue la última vez que le habían hecho sentir tan bien, ni ella misma poseía a alguien que le proporcionara caricias similares a las de ahora pero estaba dejando que esa pequeña curiosa tomara demasiado las riendas del asunto, saco fuerzas para aferrarse a la espalda de la menor y poder levantase pero al bajar la mirada que tenia posada en el techo para ver el rostro de la joven, era una imagen totalmente sexy, su rostro seguía pareciendo el de una niña inocente y esa imagen la hizo llegar al clímax mojando aquel rostro del cual borraría poco a poco su inocencia.
Estaba recostada en el colchón tratando de normalizar su respiración, la otra se limpiaba la cara esperando que eso fuera todo. Ambas comenzaron a arreglarse para poder salir.
-Bienvenida a mi colección- le guiño un ojo y salió de la bodega. Elisa se sentía confundida y no le cambia del todo que la primera persona que toco su cuerpo fue una mujer prácticamente desconocida, ese hecho le empezaba a preocupar por si le gustaba a medida que lo fueran practicando.
En su habitación desempacaba en silencio tratando de no despertar a la chica recostada en la otra cama; su compañera de habitación.
Su estadía en aquel instituto sin duda sería interesante.
Elisa entro silenciosamente al baño con su ropa y toalla en mano. Necesitaba ducharse urgentemente, se sentía muy sucia pero no precisamente por fuera sino internamente.
-¿Cómo me he metido en esto?- se preguntaba muy desanimada mientras se metía bajo el chorro de agua que salía de la regadera. Lavaba su cuerpo con brutalidad, cada centímetro de piel que fue tocado por aquella chica, le parecía repulsiva la idea de haber querido ser tocada por una mujer y el haber tocado a una con tanto gozo.
-Maldita bebida, ha de haber sido un afrodisíaco…- lavaba cuidadosamente su intimidad, tenía los ojos cerrados con fuerza. La mayor parte de su baño fue con los ojos cerrados, quería escapar del mundo, no quería creer que desde ahora era el juguete personal de alguien. Ciertamente su primer día no fue lo que esperaba y aun tenía que mandar una carta a sus padres informándole de como se encontraba desde que partió de casa al instituto.
“No puedo creer que me deje llevar por esa mocosa de tercero” pensaba Rebecca sumergida en la tina llena de agua tibia. Ella no compartía habitación por lo que podía tardar el tiempo que quisiera. Seguía pensando en que esa niña en verdad se le hacía conocida pero no tenía idea de en dónde la pudiera había visto cuando alguien toco a su puerta sacándola de sus pensamientos.
-Creo que ya es hora de salir- se envolvió en una toalla y salió del baño mojando la alfombra que cubría todo el piso de su habitación. -¿Quién pudo haber tocado?- se preguntaba pues no había nadie afuera de su habitación y al cerrar la puerta observó que había una carta bajo sus pies.
-La he humedecido un poco…espero aun se pueda leer y si no será una lástima- a ella le llegaban constantemente cartas de amor y se le hacía divertido rechazarlos a ellos y “probarlas” a ellas pero a fin de cuentas igual las rechazaba. Dejó la carta en su escritorio para vestirse y aunque no era tan tarde ya no pensaba salir por lo que se puso el pijama para estar cómoda por si caía dormida, estaba algo cansada por lo sucedido en la bodega.
-Bien, es hora de ver de quien se trata esta vez- tomo la carta de su escritorio y fue directo a la cama para leer a gusto.
“Era cuestión de tiempo para que llegará una más”
Apenas estaba abriendo el sobre y sacando la carta, “no es muy extensa” viendo que no abarcaba una hoja completa, apenas y pasaba de media hoja.
-A ver, la envía un tal…Darius… ¿quién era ese chico?- tiro la carta por ahí recostándose viendo el techo para hacer memoria sobre el chico. –Hmmm, me pregunto si lo conozco o no- seguía pensando hasta que recordó.
-Oh, ya recuerdo, es el famosos “rompe corazones” del instituto- cerró sus ojos –así que hasta personas como el llegan a enamorarse- respiro hondo y dijo entre suspiros: -que mal que yo no sepa que es amar… no recuerdo cuando fue la última vez que sentí esa calidez en mi pecho- contrajo su cuerpo y fue cuestión de minutos para caer profundamente dormida.
“Me pregunto si me llevare bien con ella” pensaba Elisa refiriéndose a su compañera de habitación mientras estaba vistiéndose en el baño. Al salir su compañera ya no estaba así que dio un suspiro de alivio recostándose en la cama individual que le correspondía. –Estoy algo cansada- bostezo y cerró sus ojos, sin darse cuenta también cayó en un sueño profundo. Ambas tenían que descansar si querían rendir en su primer día de clases, en especial Rebecca que estaba pasando a quinto semestre, era más duro y acortaba su tiempo de juegos.
~
A la mañana siguiente todos se encontraban en la ceremonia de bienvenida, el director estaba en medio del típico discurso de bienvenida para los estudiantes y maestros.
Elisa ya se estaba aburriendo cuando de repente alguien le da una palmadita en la espalda.
-Toma, es para ti- una alumna detrás de ella le entrega una nota, la agarra y se voltea para leerla.
“Al acabar la ceremonia quiero verte en la puerta, del lado derecho. Ya te he dado la bienvenida pero tengo que decirte algunas cosas” la nota no decía de quien era pero le basto con leer las últimas palabras para saber de quién se trataba, trago saliva y guardo la nota en una de las bolsas de su falda.
-Espero que todos tengan un excelente ciclo escolar en éste su nuevo instituto- todos los alumnos se pusieron de pie y comenzaron a aplaudir, la ceremonia había acabado y tenían que ir a sus clases. La joven de cabellos oscuros fue a esperar en donde le indicaba la nota y fue que la vio, la chica le sonreía traviesamente estremeciendo a Elisa.
-Buena chica, ahora vamos a un lugar menos ruidoso-
-Pero, necesito ir a clases-
-No tardaremos- se adelanto ondeando su larga cabellera, Elisa se limito a seguirla.
-Sólo tengo que decir que desde ahora estarás en mi habitación-
-¿Sólo yo o con mis cosas?-
-Si te quedaras en mi habitación tienes que tener tus cosas obviamente, es un cambio normal de habitación, ya le he dicho a mi padre así que no hay problema- se acerco al oído de la menor y susurro: -Habitación 125, segundo piso- tomo sus manos mientras mordía el lóbulo de su oreja, la pequeña cerró sus ojos con fuerza y empezaba a ruborizarse cuando sintió que le dejo algo en la mano derecha. Aun entre susurros, Rebecca se despidió de ella para ir a clase.
-Esto…debe ser la llave de la habitación…- veía su mano derecha, guardo la llave y saco su celular para ver la hora, si no se apuraba llegaría tarde a clases; comenzó a correr para llegar a tiempo.
Las clases transcurrieron con normalidad para ambas pero Elisa terminó más temprano. Fue a su antigua habitación para recoger sus cosas y nuevamente su compañera no estaba, no le importó y comenzó a guardar lo que había sacado aunque sólo eran zapatos y algunas cosas personales, en menos de diez minutos ya estaba en camino a su nueva habitación.
“125…125…” veía los números de las habitaciones que iba pasando, 120, 122, 124…y al fin, la habitación #125 estaba ante ella, bajo sus maletas y saco la llave dentro de la bolsa de su falda, la sostuvo con fuerza y se armo de valor para abrir la habitación la cual tenía un agradable olor a vainilla. Entro dejando sus cosas en el suelo pero noto que sólo había una cama y esa habitación era más grande que la anterior.
-Que agradable aroma- decía inhalando un poco más ese dulce olor.
-¿Te gusta?, a mi me encanta el olor a vainilla- era Rebecca quien llegó sorpresivamente sobresaltando a Elisa.
-¡Me espanto!- reclamaba con una mano en su pecho.
-Jaja, no es bueno estar desprevenida- aseguro la puerta de la habitación para que nadie entrara. -¿Te gusta mi habitación?-
-Es linda pero ¿dónde dormiré?-
-Conmigo por supuesto, ¿no ves qué sólo hay una cama? Es bastante grande, entramos las dos sin problemas- decía con un tono de obviedad.
-Cierto…-intentaba no ponerse nerviosa.
-Vamos, desempaca y luego te mostrare bien todo lo que hay aquí- su actitud era amable, el hecho de que Elisa sea su juguete personal no era excusa para tratarla mal, no aun.
-Bien- dijo levemente la joven de cabello oscuro desempacando sus cosas.
-Tomare un baño, ¿necesitar entrar?-
-No, adelante- ladeo su cabeza y volvió a la maletas. La mayor se metió en el baño dejándola desempacar más a gusto, sin tenerla que ver era menos la presión que sentía.
-Listo, termine de desempacar- alzando la mirada y volteó encontrando a su superior quitándose la toalla e inmediatamente se volteó para no ver.
-Como si hubiera algo que no hubieras visto antes- decía con toda naturalidad la castaña haciendo enrojecer las mejillas de su nueva compañera.
-No veré de todas formas-
-Como quieras- se vestía con naturalidad y al finalizar le indico que si tenía tarea que hacer la hiciera en el escritorio pues ella usaba la cama para hacerla. Elisa fue a cambiarse el uniforme al baño cuando de repente tocaron la puerta.
-Oh, que sorpresa verte, Edmond-
-Puedes decirme por mi nombre-
-Lo sé pero prefiero decirte de esta manera-
-¿Recibiste mi carta?- la voz del chico no era muy alta.
-Sí-
-¿Y bien…?- sus labios temblaban un poco.
-¿Y bien qué?- Rebecca se cruzo de brazos.
-¿Cuál es tu respuesta?- preguntó el chico rascando su nuca.
-No- antes de que el chico pudiera decir cualquier cosa prosiguió, -no me interesa estar alado de un hombre que no puede confesar sus sentimientos en persona, hay varios que lo han hecho en persona, ellos tienen más oportunidades que tú, ¿sabes? aparte de valor, claro-
-No soy de las personas que suele confesarse…-
-Para ser el “rompe corazones“ creo que yo he roto el tuyo-
El chico hizo un gesto de disgusto y no dijo nada.
-Como suponía, no eres más que un cobarde-
-¡No lo soy!-
-Demuéstralo- su tono era retador pero por dentro estaba muriendo a carcajadas.
-Te demostrare que puedo ser tu tipo de hombre, ¡ya verás que aceptaras ser mi chica!-
-Eso quiero verlo- el chico se fue y Rebecca comenzó a reír, una risa de agonía, tenía envidia de que todas esas personas que se le habían confesado pudieran sentir el cálido sentimiento que es el amor, dejo de reí y se disponía a hacer sus deberes. La pequeña seguía en el baño, no salía porque escucho que alguien estaba en la puerta hasta que comenzó a escuchar música más bien una melodía.
-¿Le gusta ese tipo de música?-
-Sí, este tipo de música me gusta para cuando quiero concentrarme en algo- la melodía que estaba ahora era Palladio de Escala.
-Interesante…siga en lo suyo, haré mi tarea- fue a sacar su libreta de su mochila la cual estaba alado del escritorio.
Ambas se encontraban concentradas en sus deberes y al cabo de aproximadamente una hora…
-Al fin~ ¡acabe!- decía recostándose boca arriba con los brazos extendidos sobre la cama mientras su laptop reproducía la melodía Requiem de Mozart, la uso como MP3 ya que su tarea era a mano, esa melodía la adormecía en las partes lentas y la hacía sentirse viva en las partes rápidas o simplemente no tan lentas, las melodías de Mozart sacaban su ego de alguna manera, oírlas le causaba la sensación de tener miles de sirvientes a su merced. La menor estaba terminando su tarea apenas.
-Hemos acabado casi iguales-
-Eso parece…- dijo guardando sus libretas. El ambiente se tornaba algo incomodo así que decidió salir a dar un paseo.
-No vuelvas muy tarde, te estaré esperando para dormir juntas- guiñando un ojo causando que ésta se pusiera nerviosa.
En el camino un chico se acerco a hablar con ella.
-Disculpa, ¿acaso compartes habitación con la señorita Blade?-
-Ehhh, sí, ¿por qué?- en realidad quería que se fuera, la intimidaba un poco que aquel chico fuera algo apuesto.
-Simple curiosidad y por cierto no recuerdo haberte visto antes ¿eres nueva?- seguía en ese tono tan relajado y algo grave que ponía nerviosa a Elisa.
-Si…yo bueno…gracias a una beca es que estoy acá- ruborizándose un poco al admitir su posición.
-¡Oh! Tu eres la becada de aquel promedio increíble, mucho gusto, soy Edmond, Darius Edmond y ¿con quién tengo el placer?- extendiendo su mano educadamente.
-Azard, Elisa Azard, mucho gusto- estrechando la mano del chico.
-No sabía que eras de quinto semestre-
-Bueno, en realidad soy de tercero pero la señorita Blade me ofreció el ser su compañera de habitación- estaba diciendo la verdad pero desde otra manera, así que no le estaba mintiendo del todo al chico apuesto.
-Valla, en fin, sólo quería saber eso y cuando quieras hablar con alguien no dudes en venir conmigo que prometo escucharte- se fue despidiéndose con la mano mientras los ojos color miel de la menor se iluminaron al saber que había conocido por fin a una persona amable y que resultara ser un chico tan apuesto la ponía feliz. Regreso a la habitación con una tonta sonrisa en su rostro, no le importaron las miradas que los estudiantes le daban pues estaba entretenida pensando en Darius, en llegar a ser íntimos amigos y luego tal vez llegar a ser pareja.
-Bienvenida- Rebecca seguía recostada en la cama jugando en su laptop. -¿A qué se debe esa estúpida sonrisa?-
-¿Eh?...- Elisa no pensó que sería tan obvia.
-No te hagas a la que no sabes, tienes una sonrisa sin razón aparente, ¿algo que haya pasado en el camino?-
-No…- cerraba la puerta lentamente.
-No me mientras…- su tono era serio y algo aterrador.
-Yo…conocí a alguien, es todo- el miedo la hizo confesar de alguna manera sin ser precisa se encontraba con sus manos detrás de ella frente a la puerta.
-¿Y el nombre de esa persona es…?-
-Da…Darius…- tartamudeando y jugando con sus dedos.
-¿Acaso te atrae el cobarde de Edmond?- Rebecca continuo jugando en su laptop.
-Pues…me trato muy bien- no fue un sí pero tampoco fue un no.
-Así es él, no te dejes llevar- sentencio tantas cosas en esa pequeña frase, Elisa poso su mirada en el suelo y un pensamiento fugaz cruzó por su mente “era evidente que solo me trato así por educación y no por que en verdad le agradara…”.
-Lamento decepcionarte, por ahora todo lo que puedes hacer es dormir- realmente estaba satisfecha de verla decepcionada, al final de su oración tenía una cínica sonrisa dibujada en los labios.
-Supongo…- pronuncio sin ánimo alguno dirigiéndose a la cama junto a la castaña.
-Creo que debo apagar esta cosa- cerró su laptop y volteo para ver a Elisa de cerca. –No te desanimes, me tienes a mi- su tono de voz era burlesco, se acerco más a su compañera y empezó a jugar con su cabello, pasaba sus finos dedos entre esa lacia cabellera de color negro.
-Tu cabello es suave-
-Gracias…supongo-
-Y tiene un aroma suave, suave…cómo tus labios- oliendo su cabello para luego estar frente a frente e ir juntando sus labios haciendo una presión leve, la abrazó acercándola más a su cuerpo mientras continuaba besándola. La mente de la menor se comenzaba a nublar nuevamente, sólo debía dejarse llevar por aquellas caricias y no pensar en nada.
-¿No se hace tarde?- susurra entre besos la pequeña, en realidad quiere detener eso.
-Nunca es tarde para los amantes- introdujo su lengua en la boca de su compañera quien quedo impactada y todo lo que pudo hacer fue ceder. El beso continuó mientras se acostaban lentamente, una vez acostadas la mayor lamió los labios que besaba dándole una sonrisa traviesa y sin más se dispuso a dormir. Elisa quedó confundida pero no le quedaba de otra más que dormir sin replicar, después de todo su acuerdo involucra dejarse hacer en las manos de la Delancey.
Espero sus comentarios y/o criticas que en verdad me sirven para mejorar :3
Eran aproximadamente las 8:30 a.m, la hora a la que siempre despierta Rebecca, ya que sus clases empiezan a las 11 a.m.
Tallándose los ojos y bostezando se sienta en la cama viendo un "bulto" alado de ella recordando que Elisa ahora era su compañera de habitación, sonríe levemente mientras se le acerca sigilosamente a su presa susurrándole al oído "ya despierta" dándole un beso en la mejilla, como si con eso la fuera a despertar como en los cuentos; sólo recibió un "ummh~" por respuesta.
-Acaso... ¿quieres que te despierte como a una niña mala?- una risa juguetona acompaño el final de esa oración seguido de posar su mano en la pierna de la chica dormida, acariciándola lentamente de arriba a abajo.
-Que piel tan suave tienes...- aun susurrándole al oído, estaba a unos centímetros de su intimidad pero hizo lo más que pudo por abstenerse a tocarla a lo que Elisa despertó.
-Buenos días...- musito con su rostro aun adormilado.
-¿Como amaneciste pequeña?- acariciando su cabello con delicadeza y la veía enternecida por el semblante adormilado que tenia. Su cabello negro hacía un contraste muy fino a la luz del amanecer y la piel de la castaña.
-No hace falta preguntar aunque si en verdad desea saber, dormí bien, gracias pero yo debería preguntar ¿qué tal durmió?- aun acostada dejándose mimar y esbozando una gran sonrisa con los ojos entre cerrados por los escasos rayos de sol que entraban por las ventanas de la habitación.
-Que modesta...- bostezando -pero dormí muy bien- acariciando la barbilla de Elisa con aires de superioridad y esa mirada de posesión que se podría confundir fácilmente con una mirada coqueta.
-Me alegro...- tratando de mantener la compostura a como la estaba tratando, le molestaba un poco que la acariciase tanto de una manera que no sabía identificar, parecía dulce y delicada pero a la vez parecía quererla humillar con tales caricias y aquella mirada con una sonrisa de medio labio.
-¿Va a clases temprano?-
-Sí, ¿acaso te he despertado muy temprano a tu horario?- no era su intención despertarla si le faltaban varias horas para entrar, estaba consciente de que tena que mantener bien sus calificaciones para que pudiera seguir ahí... “pensándolo bien, solo basta con que me complazca para que siga aquí pero debe mantenerlo para evitarme problemas” pensaba Rebecca librándose de la culpa que sentía, si es que a eso se le pudo haber llamado culpa.
-De hecho...mi hora de entrada es a las 11-
-Valla, tenemos el mismo horario de entrada, espero nos alcance el tiempo para usar el baño las dos- responde Rebecca revolviendo el cabello de Elisa.
-No acostumbro arreglarme demasiado así que no creo tardar, si a eso se refiere...- tenía un ojo cerrado y un rostro de niña pequeña en aquel momento.
-Yo te pondré linda el día de hoy, bañémonos juntas~- un brillo lujurioso apareció en sus ojos grisáceos con el simple hecho de imaginar el bañarse juntas.
-...- Elisa no sabía que responder, no sabía si eso era una orden o una sugerencia así que pensó un poco lo que respondería "Ella entra igual que yo, no creo que tenga mucho tiempo para hacerme algo” -está bien- dijo esbozando una muy resplandeciente sonrisa, como si fuera la mejor de las ideas pero era solamente para ocultar lo mucho que aborrecía la idea.
-¡Excelente!- junto sus manos en un leve aplauso viéndola con una sonrisa felina. Entrando en el baño y desvistiéndose, Rebecca con esa naturalidad de siempre mientras que Elisa con mucha pena, ya habían hecho "eso" y "aquello" pero estaba bajo el efecto de aquel afrodisiaco, actuaba por instinto y lo último que uso fue el razonamiento. Sólo le faltaba bajar quitarse la ropa interior.
-¿Piensas bañarte con ropa interior?- acercándose lentamente ya completamente desnuda.
-Eeeh...yo...no...- ruborizándose sintiendo que estaba justamente detrás de ella.
-¿Entonces? vamos, quítatelo- susurrando mientras acariciaba su rostro por detrás, estaba inmóvil por aquello pero empezó a quitarse el sostén, con un poco de miedo y muy lentamente por lo mismo.
-Veo que sigues tardando, tendré que ayudarte o se nos hará tarde- rodeándola hasta llegar estar frente a ella, se arrodilló ante ella empezando a quitarle las bragas con la boca, la pequeña se apresuro dejando caer el sostén para detener a Rebecca.
-¡¡Puedo hacerlo yo sola!!- lo dijo tan rápido que sintió que no se le había entendido nada.
-Bien- Rebecca pensó dos veces su respuesta, una las llevaría al sexo y la otra simplemente a bañarse. Ambas en la ducha estaban totalmente calladas, ni la mirada se dirigían hasta que quisieron agarrar el jabón al mismo tiempo…sus manos se encontraron.
-Agárrelo, lo usare después- dice Elisa.
-No, úsalo tú- responde con un pequeño rubor en sus mejillas.
-Pero es su habitación, tiene más derecho que yo-
-Usémoslo las dos...- la cara de la otra fue de total confusión, ¿cómo lo usarían las dos al mismo tiempo?; la mayor se unto un poco del jabón en las manos y empezó a tocar los pechos de su acompañante.
-Esto no es necesario...- tartamudeando al hablar mientras se sonrojada; no recibió respuesta, la otra seguía enjabonando sus pechos hasta enjuagarlos dejo de hacerlo.
-No puedo más...- cerro la llave de donde salía el agua para enseguida pegar su cuerpo con el de Elisa en un abrazo. -Tu cuerpo es muy tentador- mordió su cuello con la intención de dejarle una marca visible aun con el uniforme puesto mientras masajeaba más sus pechos y le besaba el cuello.
-Se nos hará…tarde- esto se estaba saliendo de control y su rostro ya estaba totalmente ardiendo en un tono rojo.
-No me interesa, te deseo ahora- sus pechos estaban rozando la espalda de la menor y con cada movimiento que hacía lo sentía en su espalda al igual de como se endurecían sus pezones y los de ella. Rebecca paró, estaba respirando agitadamente aun manteniendo la unión de sus cuerpos en un abrazo rodeando su estomago mientras Elisa sentía su cálido aliento chocar contra su cuello.
-Tienes razón, se nos hará tarde…- deshizo el abrazo y comenzó a enjabonarse rápidamente. Ya eran las 10:20 a.m. Al cabo de unos minutos Rebecca ya estaba lista para salir mientras que la otra aun lavaba su cabello.
-Creo que será mejor bañarnos por separado, a menos que mi pequeña mascota desee bañarse conmigo-
-…creo que es mejor por separado-
-Como sea, apúrate o llegaras tarde y sobre ponerte linda, será en otra ocasión- riendo envolviéndose en la toalla para salir del baño.
“¿Cómo qué su mascota?” quejándose mentalmente enjuagando su cabello. -¿Qué dirían mis padres si vieran que realmente me gane ésta beca haciendo esto? siendo la…mascota...de alguien- odiaba decirse mascota, pero era la verdad, la mayor le daba para su almuerzo, le dio donde quedarse y "jugaba" con ella. Salió cubierta por la toalla porque olvido meter su ropa.
-He sacado tu uniforme, sólo saca tu ropa interior- le decía secándose el cabello con la toalla y ya en uniforme.
-Gracias- fue a buscar lo que le hacía falta y regreso al baño para cambiarse. El uniforme le quedaba perfecto al igual que a su superior. Una falda de cuadros rojos unos centímetros arriba de las rodillas, una camisa blanca de manga larga acompañada de un saco de seda el cual su color varía según el grado, el de primero era color índigo, el de segundo rojo vino y el de tercero verde jade. Los zapatos eran a elección del alumno pero siempre cumpliendo con la norma de ser negros mientras que las calcetas altas en las mujeres no era algo obligatorio.
Las 11 en punto y Rebecca apenas estaba terminando, justo a tiempo, Elisa hubiera querido decir lo mismo.
-Me voy, hasta luego y usa en el cuello lo que te he dejado en el escritorio- cerrando con fuerza la puerta y caminando rápido a su salón de clases, no gustaba de correr, perdía su estilo.
Una gargantilla de tela color negro del cual colgaba un pequeño candado de plata era lo que estaba en el escritorio.
-Solo esto me faltaba...un collar- viéndolo con rabia entre sus manos, no tuvo de otra y se lo puso, le convenía por ahora pues taparía la mordida que le había hecho anteriormente.
-Al menos sirvió de algo- acomodándolo frente al espejo, ella si salió corriendo hacía su aula, no le quedaba tan cerca como a su superior pero en el camino choco con alguien.
-Ah...hola- dice la persona con quien había chocado.
-¡¡Lo siento!!- levantándose sacudiendo su uniforme preparada para retomar su carrera.
-¿Cuál es la prisa?-
-Oh, joven Edmond…lo siento en verdad, debo ir a clases, voy algo tarde-
-Descuida y procura ver mejor tu camino- guiñándole un ojo de forma coqueta.
-Si…lo haré, hasta luego- se despidió y retomo su camino atontada, en verdad le estaba gustando la persona equivocada.
Llegó justo a tiempo al aula, su maestra aun no había llegado y fue al lugar que escogió ayer, su primer día. Sus clases fueron las de siempre.
~
“¡Cuantas ganas de ir al baño tengo!” caminaba apresurada tratando de encontrar un baño. Al encontrarse unos metros de un baño escucho como alguien se aproximaba corriendo a donde se encontraba e instintivamente también echo a correr hasta que se metió en el baño pero parece que la otra persona pensó igual porque abrió la puerta de golpe mientras una chica desesperada la empujo buscaba donde esconderse.
-Cualquiera que pregunte, di que no sabes de mi- enseguida se fue a esconder en un cubículo del baño y efectivamente unas chicas entraron preguntando por ella, Elisa dijo que había salido y seguido de largo, las chicas continuaron con la persecución mientras la otra salía del cubículo.
-Gracias-
-Por nada...- de todas formas no ganaba nada delatándola.
-¿Podrías ver si ya están lejos?- frotando su brazo algo apenada, Elisa solo asintió y se aseguro de que no anduvieran cerca, -ya no están cerca o al menos no puedo verlas- indiferente y a punto de irse es retenida por la otra chica, ya no tenía ganas de ir al baño y por suerte su ropa interior seguía seca después del susto que le dio.
-Espera ¿de qué clase eres?- tomándola por el hombro.
-3º C-
-Vamos en el mismo salón...- al parecer no le ponía bien que estuvieran en la mismo aula.
-Sera mejor que me valla- no quería involucrarse mucho con una "busca pleitos" o eso le pareció por lo de hace unos momentos; la joven desconocida la acompaño y todo el camino fue en silencio, ninguna palabra por parte de ambas.
-Linda gargantilla- de la nada exclama su compañía.
-Gracias...al igual que el tuyo- no podía quedarse callada, aunque no lo quisiera tenía que agradecer pues aquel accesorio era señal de posesión. El silencio surgió de nuevo ya que la chica no respondió, se separo de ella cuando menos lo espero y fue que aprovecho para usar el baño pero al salir su mala suerte le hizo encontrarse con las chicas que había engañado anteriormente.
-¡Tú!, eres amiga de Iris ¿cierto? por eso la encubriste- decía una mientras la acorralaba.
-Seria muy probable, lleva el mismo accesorio en el cuello, como ella, deberíamos sacarle todo lo que sabe- casi rodeada completamente.
-Iris no dejaría morir sola a una amiga, nunca, si sabe que ella es nuestra víctima de seguro se mostrara- de una manera amenazadora fue acorralada completamente en una esquina por la tercera chica, Elisa no sentía miedo del todo pero aun así, temía, se había involucrado en algo que no debía; fue interrogada, preguntas que no supo responder, a todo respondía "No conozco a Iris" o "No sé nada sobre esto". Sería bueno que Iris fuera su amiga, la defendería pero no lo es. Las chicas se hartaron de sus respuestas tontas y se fueron dándole una cachetada con furia.
Subiendo las escaleras se volvió a encontrar con la misteriosa joven no tan misteriosa.
-¡Hey! por tu culpa ahora también estoy en la mira de esas chicas- replicaba Elisa.
-...No era mi intención, descuida, de todas formas tenía pensado arreglar ese asunto hoy- tronando los dedos. Sería con golpes.
-Pero antes, ¿te llamas Iris, cierto?-
-Si, Iris Lawley- Diciendo esto se fue corriendo.
-Me pregunto si...estará bien- de alguna forma le preocupaba que saliera muy herida, serian tres contra una. -No debería importarme, no son mis problemas- tratando de disimular para ella misma que no le interesaba lo que le sucediera, no la conocía de nada pero sentía que sería su culpa si no hacía nada, aunque sea cuidarla después de la pelea. Tras unas horas buscando llego a una parte del jardín donde casi nadie iba, ahí se encontraban, llego a tiempo, aun estaban hablando o eso creyó cuando menos se dio cuenta los golpes empezaron, se escondió en unos arbustos para no ser vista y seguir bien lo que pasaba, sorprendentemente la chica por la que estaba tan preocupada resulto ser una excelente peleadora.
-Buen escondite- susurra Iris a espaldas de su compañera de clase.
-¿Cómo sabías que estaba aquí?-
-Lo supe desde el principio- se limpiaba la sangre de la boca, le habían abierto el labio.
-¿Estás bien?-
-Si-
-¿Segura?- observando la sangre.
-¿Por qué haces tantas preguntas?, ¿te importa o qué?- demasiado fría e indiferente fue aquella respuesta.
-No te conozco pero tampoco significa que no me pueda preocupar por ti, disculpa por incomodarte- se levanta para ir a la habitación.
-Eh, espera, creo que debería darte las gracias por preocuparte pero no sería bueno que te involucres tanto conmigo- Elisa como niña curiosa no pudo resistir preguntar
-¿Por qué?-
-Estarías expuesta a eso- apuntando al lugar donde había sido la pelea.
-Si me agradaras...no me importaría- en verdad le interesaba conocerla o ¿solamente para tener con quien estar en el aula?, Iris solo sonrió incrédula.
-Nos conoceremos en alguna hora libre- revolviendo el cabello de su compañera, como si fuera menor que ella, aunque lo parecía. -Por ahora tengo que irme- antes de partir recordó que no sabía el nombre de la chica que se preocupo tanto por ella sin siquiera conocer mas que su nombre.
-Tu nombre- fue tan seria que parecía una orden decirlo.
-Elisa...Azard- No sabía si decirlo completo o no.
-Bien...lo recordare- de nuevo se fue corriendo, no era una chica muy peculiar, tenía un aspecto algo varonil.
Iris Lawley, una chica de cabello cortó muy lacio levemente rebasando sus orejas y de color rojizo oscuro, ojos violetas por alguna razón; siempre usa una corbata mayormente de cuadros como la que llevaba aquel instante, botines, una gargantilla de tela negro con encaje con una pequeña cadena colgando del lado izquierdo, toda una rebelde con clase sin malas calificaciones con su propio club de fans mayormente formado por mujeres atraídas por su aspecto varonil.
Elisa se estaba metiendo en un territorio que no le convenía, tampoco le conviene a Rebecca que la deje relacionarse con Iris, después de todo aparte de busca pleitos con buen promedio era conocida por tener cautivadas a varias chicas y algunos chicos de su club de fans, Elisa al parecer estaba empezando a formar parte de ese grupo...
Si se dejaba cautivar por los extraños encantos de Iris era probable que su ama se pusiera celosa haciéndole perder la beca en un impulso de celos.
-Solo me preocupe por que aquellas chicas tenían una mala pinta...no significa que me guste- era algo justificable su confusión pues parecía un chico.
Llegó agotada tumbándose en la cama viendo el techo, no tenia tarea pendiente así que empezó a escribir la carta que le enviaría a sus padres.
Sé que se preguntan cómo estoy, estoy bien de salud y todo eso…
Espero todos en casa se encuentren bien, yo estoy de maravilla porque ¿adivinen qué? me han dado la beca completa, al parecer creen en mis habilidades académicas para poder sobresalir en esta escuela, ¿no es fantástico? ¡Ah! y tratare de conseguir un trabajo acá, siempre andan solicitando ayudantes en los clubes y aparte pagan muy bien, no se preocupen por mandar dinero, mi compañera de habitación me invita el almuerzo mientras yo consigo dinero. Por cierto mi compañera no es de esas que haya necesidad de presentar. Espero poder verlos pronto, tres días pero siento que he pasado más tiempo fuera de casa, la comida de acá no es lo mismo a la de mamá.
Los quiere, Elisa.
-No puedo decirles que mi compañera me está haciendo la vida imposible...tampoco que mantengo relaciones con ella por la beca...ni nada de aquello...en fin, más adelante se que valdrá la pena todo esto que estoy haciendo- murmurando mientras escribía cuando de pronto la puerta es abierta de golpe, era la dueña original de la habitación, escondió rápidamente la carta en su saco.
-¡Que día!, de veras, que día…estoy muerta- dejando su mochila en dónde callera.
-Se ve muy cansada- se levantaba de la cama yendo a su maleta.
-Y lo estoy- tumbándose en la cama.
-¿Acaban de terminar sus clases?-
-Si…odio los miércoles, siempre salimos tan tarde- tiro su saco en la alfombra y desabotono un poco su camisa. –Dame un masaje, pequeña-
-¿Eh?...claro, intentare- escociendo la carta entre sus cosas para enviarla mañana. Ahora estaba ocupada dándole un masaje a su nueva “ama”.
-¿Aquí?- preguntaba haciendo presión en su espalda.
-Sí, justo ahí- le estaba encantando el masaje, en verdad sabía darlos. –A este ritmo me adormecerás, tus manos son muy hábiles- se volteó quedando de frente a su mascota. –Veo que si te lo pusiste, buena niña- le da un beso en la mejilla para luego levantarse e ir a la tina a relajarse. Ya era algo tarde por lo que ambas ya no veían la hora para dormir, estaban agotadas de todo el día.
A partir de ahora el colegio le tendrá muchas sorpresas a la pequeña Elisa. Una busca pleitos será su única amiga de aula, el rompe corazones ¿la estará conquistando o quiere algo de ella? y en cuanto a Rebecca concierne…ella dará un giro a su juego en el momento que decida ponerse a recordar acerca de su pasado.
Desde ahora la historia será narrada desde el punto de vista de Elisa y de vez en cuando del de Rebecca (dependiendo quien se encuentre hablando y/o actuando) por ejemplo en vez de leer algo como "le estaba..." será "me estaba..."
Espero les ande gustando la historia hasta ahora. Decidí poner los primeros tres capítulos en un solo post porque son algo así como de introducción :3
No ando obteniendo mucho de ustedes en cuanto a comentarios pero por los pocos lectores que veo que tiene lo continuare aunque quisiera leer sus opiniones...
Original yuri fic en proceso! [MA]
PinkieÐash♥ is 20%cooler!
Twixie♥ is a magical love .:*・°☆
Última edición por Hitomi; 16/02/2012 a las 06:11